Foro Narconovelas, ¿cuánto es demasiado?

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La Especialización en Televisión de la Universidad Javeriana reunió el pasado mes de mayo a la crema y nata de la industria de la televisión y la academia para analizar el auge y las implicaciones sociales de las narconovelas. Por Daniela Padilla, periodista - monitora de la especialización en televisión de la Universidad Javeriana.
En la pregunta que sirvió de título al foro no se discute si la realidad del narcotráfico debe ser tema de seriados y telenovelas, sino en qué cantidad y de qué forma se deben presentar esas temáticas.
Así lo resaltó el rector de la Universidad Javeriana, padre Joaquín Sánchez, S.J., al abrir ese espacio en el que la academia, la industria televisiva y las autoridades de la televisión se sentaron a analizar este fenómeno, ante la alarma de importantes sectores de opinión por el hecho de que el melodrama tradicional y la ficción han sido desplazados, y las pantallas se han ido llenando de delincuentes, criminales, capos, traquetos y prepagos, sin que se sepa cuál es el efecto de esos programas en las audiencias infantiles y juveniles.
LA VERDADERA PREOCUPACIÓN
¿Cuál es el impacto real de esos contenidos en la audiencia?, ¿qué tan conveniente es mostrar u oír la realidad a través de los medios de comunicación masiva?, ¿hasta dónde se debe llegar?, y ¿qué significado tiene este tipo de producto en los televidentes?, se preguntó el padre Sánchez quien finalizó su intervención anotando la necesidad de superar el análisis lineal de esta problemática para trascender a una reflexión transdisciplinar, que permita abordar el fenómeno de manera integral.
DESDE LA OTRA ORILLA
Del otro lado del debate, aduciendo que estas producciones reflejan y documentan parte del actual conflicto colombiano, están apostados quienes ven éste como un tema que toca con la libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos a recibir información, y que las telenovelas tienen el mismo derecho que los noticieros a mostrar la realidad.
Por su parte, los estudiantes de la Especialización en Televisión contextualizaron el tema con un documental de diez minutos en el que se remontó la historia a 1982, cuando se hizo La mala hierba, la primera narconovela, basada en la obra del periodista Juan Gossaín y con adaptación de la libretista Martha Bossio.
Una de las figuras centrales del foro fue la investigadora y experta en literatura hispanoamericana Diana Palaversich, profesora de The University of New South Wales, de Sídney, Australia, quien por años ha estudiado el fenómeno de la literatura del narcotráfico en México.
Palaversich mostró cómo se ha desarrollado la narcoliteratura en México y sus relaciones en el contexto colombiano. Al hablar de estos dos países afirma que en México, a diferencia de Colombia, esa realidad no se puede mostrar en la televisión por la seguridad de los realizadores. Sin embargo, en el ámbito de la literatura y de las artes plásticas México ha trabajado más esas temáticas que Colombia.
Respecto a la literatura del narcotráfico en México, señala que se originó hacia los años sesenta,, en la región de Sinaloa, como una reacción contra el gobierno corrupto que condenaba el narcotráfico a la vez que se beneficiaba de él. Hacia los años noventa, los escándalos políticos suscitados por los nexos entre el Estado y los narcotraficantes, junto con la llegada de las grandes trasnacionales editoriales, generaron un boom de la literatura del narcotráfico. Entonces, la temática se desterritorializa, se saca de la región en la que originalmente se produjo y se construye una forma de hacer literatura basada en el "cliché" del narcotráfico.
Este fenómeno produjo una saturación del mercado, aburrimiento de los lectores, baja calidad en las obras y poca innovación. El enfoque es explotar el valor comercial del narcotópico y los objetos de consumo.
PANEL DE EXPERTOS
El director de la Especialización, Germán Yances, afirmó que se deben tener en cuenta los conflictos inherentes a la televisión comercial, que generan tensiones entre las lógicas del servicio y el negocio, la información y el entretenimiento, la realidad y la ficción, y la responsabilidad social y el negocio.
Según Yances, la mejor forma de resolver esas tensiones, respetando los derechos y deberes implicados, es mediante el fortalecimiento del control social y acompañando estas emisiones con debates abiertos a la ciudadanía.
En tres paneles consecutivos, los libretistas Fernando Gaitán, del Canal RCN; Dago García, del Canal Caracol; Martha Bossio, libretista de La mala hierba; Gustavo Bolívar, autor y libretista de Sin tetas no hay paraíso; el publicista Ángel Becassino; los actores María Adelaida Puerta y Andrés Parra; María Mercedes Turbay, funcionaria de la Comisión Nacional de Televisión; las defensoras de los canales privados Amparo Pérez y Consuelo Cepeda, y el académico y columnista Mario Morales expusieron sus posiciones al respecto.
Para Bossio, hay que aceptar que la televisión es un negocio, una industria y por tanto tiene derecho a realizar sus productos. Sin embargo, la realización de las narconovelas implica revisar cómo se cuentan este tipo de historias y cómo se contextualizan.
Dago García, por su parte, afirma que la narconovela nace del contexto histórico de la televisión colombiana y que los contenidos obedecen principalmente a la competencia. Los productores se dan cuenta de que para competir tienen que generar contenidos con los que se identifiquen las audiencias. La televisión colombiana mira hacia el país para vender, en primera instancia por razones competitivas. Crear empresa no es pecado, el error está en que la academia analiza estos temas con teorías caducadas.
Por su parte, para la actriz María Adelaida Puerta los medios tienen que contrarrestar los efectos negativos de las novelas por medio de la educación. Se tiene que trabajar con los mismos personajes para hacer una contrapropuesta positiva hacia la sociedad.
Y aprovecha para denunciar que los periodistas que la entrevistan sólo se interesan por aspectos de la farándula y nunca le publican lo que ella reflexiona sobre el impacto y la función de los medios.
El libretista Gustavo Bolívar dice que hay que seguir hablando de estos temas, porque la televisión es un instrumento para que los padres, que no saben hablar con sus hijos, entablen diálogo frente al mismo.
La funcionaria de la CNTV María Mercedes Turbay asegura que hay que trabajar en los programas de formación de públicos, para que puedan seleccionar la información de manera crítica y positiva. Es necesario formar al televidente a fin de que sepa discernir y seleccionar los contenidos para su desarrollo personal.
El cierre del evento corrió por cuenta de las defensoras de los canales privados Amparo Pérez y Consuelo Cepeda, y el profesor Mario Morales, quienes abordaron el tema desde una perspectiva académica.
Pérez dio un paso adelante al proponer que, para superar el estadio de la especulación, se investigue el impacto de las narconovelas en las regiones afectadas por el narcotráfico. ¿Por qué se reciben muchas denuncias de los televidentes por el contenido de las narconovelas, pero ninguna en la que se condene el narcotráfico?, ¿por qué los altos índices de sintonía de estos programas versus el rechazo?
A su vez Consuelo Cepeda, del Canal RCN, afirma que los televidentes se deben concientizar del papel que tienen en la construcción de audiencias críticas.

La Especialización en Televisión de la Universidad Javeriana reunió el pasado mes de mayo a la crema y nata de la industria de la televisión y la academia para analizar el auge y las implicaciones sociales de las narconovelas. Por Daniela Padilla, periodista - monitora de la especialización en televisión de la Universidad Javeriana.

 

En la pregunta que sirvió de título al foro no se discute si la realidad del narcotráfico debe ser tema de seriados y telenovelas, sino en qué cantidad y de qué forma se deben presentar esas temáticas.

 

Así lo resaltó el rector de la Universidad Javeriana, padre Joaquín Sánchez, S.J., al abrir ese espacio en el que la academia, la industria televisiva y las autoridades de la televisión se sentaron a analizar este fenómeno, ante la alarma de importantes sectores de opinión por el hecho de que el melodrama tradicional y la ficción han sido desplazados, y las pantallas se han ido llenando de delincuentes, criminales, capos, traquetos y prepagos, sin que se sepa cuál es el efecto de esos programas en las audiencias infantiles y juveniles.

LA VERDADERA PREOCUPACIÓN

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¿Cuál es el impacto real de esos contenidos en la audiencia?, ¿qué tan conveniente es mostrar u oír la realidad a través de los medios de comunicación masiva?, ¿hasta dónde se debe llegar?, y ¿qué significado tiene este tipo de producto en los televidentes?, se preguntó el padre Sánchez quien finalizó su intervención anotando la necesidad de superar el análisis lineal de esta problemática para trascender a una reflexión transdisciplinar, que permita abordar el fenómeno de manera integral.

 

DESDE LA OTRA ORILLA

Del otro lado del debate, aduciendo que estas producciones reflejan y documentan parte del actual conflicto colombiano, están apostados quienes ven éste como un tema que toca con la libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos a recibir información, y que las telenovelas tienen el mismo derecho que los noticieros a mostrar la realidad.
Por su parte, los estudiantes de la Especialización en Televisión contextualizaron el tema con un documental de diez minutos en el que se remontó la historia a 1982, cuando se hizo La mala hierba, la primera narconovela, basada en la obra del periodista Juan Gossaín y con adaptación de la libretista Martha Bossio.

Una de las figuras centrales del foro fue la investigadora y experta en literatura hispanoamericana Diana Palaversich, profesora de The University of New South Wales, de Sídney, Australia, quien por años ha estudiado el fenómeno de la literatura del narcotráfico en México.

 

Palaversich mostró cómo se ha desarrollado la narcoliteratura en México y sus relaciones en el contexto colombiano. Al hablar de estos dos países afirma que en México, a diferencia de Colombia, esa realidad no se puede mostrar en la televisión por la seguridad de los realizadores. Sin embargo, en el ámbito de la literatura y de las artes plásticas México ha trabajado más esas temáticas que Colombia.
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Respecto a la literatura del narcotráfico en México, señala que se originó hacia los años sesenta,, en la región de Sinaloa, como una reacción contra el gobierno corrupto que condenaba el narcotráfico a la vez que se beneficiaba de él. Hacia los años noventa, los escándalos políticos suscitados por los nexos entre el Estado y los narcotraficantes, junto con la llegada de las grandes trasnacionales editoriales, generaron un boom de la literatura del narcotráfico. Entonces, la temática se desterritorializa, se saca de la región en la que originalmente se produjo y se construye una forma de hacer literatura basada en el "cliché" del narcotráfico.

Este fenómeno produjo una saturación del mercado, aburrimiento de los lectores, baja calidad en las obras y poca innovación. El enfoque es explotar el valor comercial del narcotópico y los objetos de consumo.

 

PANEL DE EXPERTOS
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El director de la Especialización, Germán Yances, afirmó que se deben tener en cuenta los conflictos inherentes a la televisión comercial, que generan tensiones entre las lógicas del servicio y el negocio, la información y el entretenimiento, la realidad y la ficción, y la responsabilidad social y el negocio.
Según Yances, la mejor forma de resolver esas tensiones, respetando los derechos y deberes implicados, es mediante el fortalecimiento del control social y acompañando estas emisiones con debates abiertos a la ciudadanía.
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En tres paneles consecutivos, los libretistas Fernando Gaitán, del Canal RCN; Dago García, del Canal Caracol; Martha Bossio, libretista de La mala hierba; Gustavo Bolívar, autor y libretista de Sin tetas no hay paraíso; el publicista Ángel Becassino; los actores María Adelaida Puerta y Andrés Parra; María Mercedes Turbay, funcionaria de la Comisión Nacional de Televisión; las defensoras de los canales privados Amparo Pérez y Consuelo Cepeda, y el académico y columnista Mario Morales expusieron sus posiciones al respecto.

Para Bossio, hay que aceptar que la televisión es un negocio, una industria y por tanto tiene derecho a realizar sus productos. Sin embargo, la realización de las narconovelas implica revisar cómo se cuentan este tipo de historias y cómo se contextualizan.

 

Dago García, por su parte, afirma que la narconovela nace del contexto histórico de la televisión colombiana y que los contenidos obedecen principalmente a la competencia. Los productores se dan cuenta de que para competir tienen que generar contenidos con los que se identifiquen las audiencias. La televisión colombiana mira hacia el país para vender, en primera instancia por razones competitivas. Crear empresa no es pecado, el error está en que la academia analiza estos temas con teorías caducadas.

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Por su parte, para la actriz María Adelaida Puerta los medios tienen que contrarrestar los efectos negativos de las novelas por medio de la educación. Se tiene que trabajar con los mismos personajes para hacer una contrapropuesta positiva hacia la sociedad.
Y aprovecha para denunciar que los periodistas que la entrevistan sólo se interesan por aspectos de la farándula y nunca le publican lo que ella reflexiona sobre el impacto y la función de los medios.
El libretista Gustavo Bolívar dice que hay que seguir hablando de estos temas, porque la televisión es un instrumento para que los padres, que no saben hablar con sus hijos, entablen diálogo frente al mismo.
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La funcionaria de la CNTV María Mercedes Turbay asegura que hay que trabajar en los programas de formación de públicos, para que puedan seleccionar la información de manera crítica y positiva. Es necesario formar al televidente a fin de que sepa discernir y seleccionar los contenidos para su desarrollo personal.

El cierre del evento corrió por cuenta de las defensoras de los canales privados Amparo Pérez y Consuelo Cepeda, y el profesor Mario Morales, quienes abordaron el tema desde una perspectiva académica.
Pérez dio un paso adelante al proponer que, para superar el estadio de la especulación, se investigue el impacto de las narconovelas en las regiones afectadas por el narcotráfico. ¿Por qué se reciben muchas denuncias de los televidentes por el contenido de las narconovelas, pero ninguna en la que se condene el narcotráfico?, ¿por qué los altos índices de sintonía de estos programas versus el rechazo?
A su vez Consuelo Cepeda, del Canal RCN, afirma que los televidentes se deben concientizar del papel que tienen en la construcción de audiencias críticas.

 

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