El poder cultural de los MEDIOS
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Por Jorge Yarce. Periodista, escritor, presidente del Instituto Latinoamericano de Liderazgo, ILL.

El mundo en su totalidad ha caído bajo el poder de los medios masivos de comunicación (prensa, radio, televisión, publicidad, Internet, videojuegos, teléfono móvil…). Su cubrimiento alcanza un extremo que pocos hubieran imaginado hace menos de medio siglo. Los mass media son ahora indispensables para cualquier hombre, mujer o niño que viva en cualquier lugar con rastros de civilización, ya sea una gran ciudad o un pequeño pueblo.

 

Se ha generado una nueva cultura en la que los medios de comunicación son vitales para todo el mundo. Los medios desempeñan, hoy en día, múltiples papeles en el contexto familiar. Sirven de compañía, de distracción, de fuente de conocimiento, información y entretenimiento, de descanso, de una manera para hacer más fácil, rápido y entretenido el estudio o la lectura, de un remedio para olvidar las angustias, las penas o el aburrimiento, o simplemente de un eficaz método para mantener a los niños quietos.

 


 

De hecho, en el siglo XXI está completamente en manos de la generación electrónica o generación interactiva, integrada por todos aquellos que han nacido influenciados por los medios, de modo especial para la televisión e Internet, y cuya niñez se desarrolla en torno a ellos más que en torno a la influencia de los mismos padres. No es gratuito el que los niños y adolescentes actuales le dedican más horas solamente a utilizar Internet, los videojuegos, el computador, escuchar música digital en el MP3, ver TV, y oír radio, que las que dedican a estudiar o dialogar con sus familias o incluso a dormir. Pero si bien puede parecer que esta nueva cultura de los medios masivos está mostrando un prometedor siglo XXI en que la información está al alcance de todos, las cosas no son tan buenas como se cree, puesto que la tendencia parece orientada a la despersonalización del mundo y a la desaparición de la sensibilidad por la cultura que gozaron nuestros antepasados.

 

Las nuevas generaciones están formándose intelectualmente con base en los nuevos criterios facilistas a que los han sometido los medios de comunicación. La lectura es sinónimo de aburrimiento, mientras que Internet, la televisión, el cine y la radio y los videojuegos representan formas de entretenimiento y educación destinadas a arraigar un método que exige menos esfuerzo.

 

Como dice Hervé Pasqua, “todo ha llegado a ser cultural. Así un cómic es puesto en el mismo rango que una novela; un eslogan publicitario, elevado a la categoría de poema; un partido de fútbol, comparado con un ballet; el clip, el spot y el jingle, equiparados a una ópera. (…) El deporte, la moda, las distracciones fuerzan las puertas del arte. Y esto, no por virtud del mérito, sino en nombre del principio del placer. Pues ante todo se trata de divertirse, de entretenerse, de escapar al rigor del esfuerzo. (…) Todo vale, a partir del momento en que cada uno ve en la cultura un producto de consumo masivo que le permite forjar su propia visión del mundo gracias al control remoto.

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